La otra que habita en mí

No soy yo la que te ama, es la otra que habita en mí.

A ella reclámale que mis ojos se desvíen,

que mi piel se humedezca,

que mis labios tiemblen.

Lo juro, no soy yo, es la otra que habita en mí.

Si fuera yo te amaría con la puerta abierta,

te esperaría a las seis para hablar del clima,

pasaría la noche a tu lado sin estar despierta.

Ella, la otra, no me escucha.

Se disfraza de noche, de duende, de loca.

Se siente sola aunque estemos juntas.

Quiere ser entre todas las mujeres, la única.

Dirás que la otra soy yo, la otra soy yo.

Que siempre he sido y seré también la otra.

Te equivocas. Dentro de mí ella enmudece.

Y si fuera yo, ¿cómo podría decirlo ahora?

Ella es la otra, la niña que fui.

Esa memoria que no es mía porque tiene voluntad propia.

Soy acaso la que toma nota de esa otra,

que no soy yo, pero que habita en mí.

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