El abuelo del exilio

Un anciano, derrotado por la guerra que acabó con su aldea y todos a quienes amaba, huye a un país lejano con una pequeña en sus brazos, una foto vieja y un saco de tierra. Qué simbólico su equipaje. No solo por la niña a la que quiere salvar y a la que le debe su propio esfuerzo por mantenerse vivo, sino también por esos retazos de su país y su memoria a los que también quisiera amparar de la sangre y el exilio.

Así comienza “La nieta del señor Linh”, una novela escrita por el francés Philippe Claudel que se destaca por su delicadeza y por el punto de vista que escoge el autor para hablar de los conocidos horrores de la guerra de una forma original.

Esta es una fábula sobre el desarraigo, la soledad y la lucha por preservar la identidad cuando se está lejos de casa. No sabemos en dónde transcurre la historia y eso hace que cada lugar pueda ser cualquiera. Lo sabemos: la maldad y la esperanza son universales.

Podemos entender ese sentido de extrañeza y de nostalgia con escenas tan sensoriales como esta: “La sopa es como el aire de la ciudad que ha inspirado al bajar del barco. No tiene auténtico olor, auténtico sabor. El anciano no reconoce nada en ella. No encuentra el delicioso olor de la hierba limón, la dulzura del cilantro fresco (…), y de pronto siente toda la incertidumbre de su nueva vida”.

La niña no llora, como si así quisiera hacerle la labor menos pesada a su abuelo. Él, por su parte, se anticipa a sus necesidades y ahuyenta sus miedos con un arrullo que repite como una oración: “La mañana siempre vuelve,/ siempre vuelve con su luz,/siempre hay un nuevo día,/y un día serás madre tú”. Así, en cualquier parte, Linh vuelve a estar en casa.

Con todo y la tristeza de la vida, la belleza de las palabras nos dan consuelo: “De vez en cuando un milagro, oro y risas, y de nuevo la esperanza cuando
crees que a tu alrededor todo es destrucción y silencio”. La esperanza se presenta en forma de un nuevo amigo. Linh y el señor Bark hablan idiomas distintos y sin embargo se comunican, comparten sus soledades. El aroma de los cigarros de Bark hace que este lugar desconocido se vaya volviendo un poco su casa.

Aquí una sola frase puede cambiar la visión de todo el libro, y eso delata que fue escrita con una precisión casi matemática. Será mejor guardar cada relato para disfrutarlo en el momento y no caer en la tentación de leer la contraportada porque puede estropear parte de la historia.

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Entrevista con el autor, a propósito de su visita a la Feria Internacional del Libro en Bogotá

El escritor y cineasta francés nos habló sobre el proceso creativo de una de sus obras más exitosas y el tipo de historias que prefiere contar por medio del cine.

Philippe Claudel es un hombre al que le gusta conocer a los demás por medio de la escritura y el cine. Son sus medios para expresar sentimientos y percepciones profundas, como cuando escribióAlmas grises (Salamandra) –que recibió el prestigioso premio Renaudot- o cuando dirigió Hace mucho que te quiero, galardonada con dos Premios César.

La guerra es un trasfondo de su narrativa. Por ejemplo, en La nieta del señor Linh (Salamandra), que ha permanecido en las listas de libros más vendidos desde su aparición en 2005, nos habla de un abuelo en el exilio y sobre la amistad que lo salva. Sin embargo, son obras universales, pues hablan de la humanidad y sus sentimientos. Claudel es miembro de la Académie Goncourt y ha dedicado su tiempo libre a enseñar a niños discapacitados y a presos.

Además de estar en la Feria ¿cuál es el plan que no se va a perder en Bogotá?

Me encantan las ciudad, las calles, el movimiento, el rostro de las mujeres y los hombres. Estuve en Bogotá hace algunos años pero no tuve tiempo de sentir la ciudad, de tomarle el puso, de contemplar los seres que viven en ella. Mi escritura no está separada del mundo, por el contrario se nutre del mundo

Macondo es el ‘país’ invitado este año a la FILBO, para usted ¿qué es Macondo?

La literatura saca su savia profunda de la geografía pero al mismo tiempo inventa su propia geografía. Las grandes novelas fuden varios lugares y mundos. Combray, de Proust, existe con mayor fuerza hoy en día que muchos pueblos reales. Para mí, Macondo es el Combray suramericano.

La franja central de la feria este año es “Leer a las mujeres”. ¿Qué mujer escritora recomienda leer?

Hay tantas. Voy a mencionar a quien considero la escritora francesa más grande viva, Annie Emaux. Su obra, que trata sobre la inspección y la descripción íntima, es una de las más importantes hoy en día. Me gusta también mucho, en un género completamente diferente, la literatura de Annie Proulx, con ese anclaje suyo en el espacio americano, salvaje y rural, y la pureza de sus relatos. Aprecio también obras de mujeres que recibieron justamente el premio Nobel en los últimos años : Jelinek, Herta Müller, Alice Munroe. Debo confesar también que cuando descubrí el trabajo de Agota Kristoff, me impresionó.

Dicen que escribir es mentir un poco. ¿En qué ocasiones miente por fuera de la literatura?

La vida está hecha de pequeños acuerdos constantes con la verdad, y la verdad es una noción muy variable. La mentira es a veces el medio perfecto para protegerse, para proteger a quienes amamos. Es también un caparazón que permite protegerse, de tanto en tanto, de una realidad muy violenta.

¿De dónde surgió la idea para escribir la novela La nieta del señor Linh?

Quería hablar del exilio y de la amistad. Quería trabajar con un lenguaje tan sencillo  y puro como fuera posible, y llevar mi relato hacia una forma de lo esencial, de lo esencial humano. Pero también es un libro sobre la pérdida, la guerra y la locura. Es un libro falsamente suave.

¿Cómo trabajó esa sorpresa que nos revela solo al final? Es como una novela escrita casi con una precisión matemática…

Ese no es el caso pero usted tiene razón, da esa impresión. El relato fue lo que me condujo a ese final que no fue premeditado pero sí lógico. La intención no era engañar al lector ni decirle « ¿Viste ? Te atrapé », sino permitirle revisitar la historia y darle, de repente, otros sentidos.

¿Cuáles son las historias que prefiere llevar al formato audiovisual?

Me interesan mucho los conflictos íntimos, la situaciones menos marcadaos por el peso de la histoire. Creo que el cine me permite trabajar con el rostro, el cuerpo, el nexo y lo no-dicho de seres humanos en universos familiares, amorosos y amistosos. El cine qu yo hago no es espectacular, por el contrario se interesa por los pequeños temblores.

¿Cuál es el principal consejo que le da a sus estudiantes en sus clases de literatura?

Que encuentren su voz. Que no se dejen lijar ni comer por la sociedad. Que permanezcan salvajes y rebeldes. Que crean en lo que son. Que sean modestos y que trabajen, trabajen, trabajen.

Háblenos un poco de los proyectos en los que está trabajando actualmente.

En este momento estoy dándole los últimos retoques a una película que grabé el verano pasado, “Una infancia”. Y estoy escribiendo varias cosas, entre ellas una novela que titulé Pjula. Es un nombre geográfico de un pueblo que queda en el fin del mundo, a orillas de un océano, donde vive una comunidad restringida que se va a enfrentar a eventos fuera de lo común. Estoy escribiendo también otros dos textos que serán como una escala que hago porque adoro escribir y porque no publico todo lo que escribo

Entrevista publicada en el Blog oficial de la Filbo
Columna publicada en El Espectador, febrero 2015
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