Creative Mornings, la tendencia para crear redes entre creativos

Creative Mornings es una serie de conferencias gratuitas que se realizan alrededor del mundo para la comunidad creativa. Colombia ya tiene dos sedes y el próximo encuentro será el 27 de febrero.

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La creatividad se ha vuelto el alimento más anhelado, uno que no se puede comprar. Por eso Creative Mornings (en español “Mañanas Creativas”) es cada vez más concurrido por todo tipo de profesionales que quieren saber cómo nace una buena idea. Se trata de una charla corta mensual para la comunidad creativa con un ingrediente adicional: durante el desayuno se crean redes con los demás asistentes y con el invitado del mes o el speaker, como llaman en Creative Mornings al que tiene la palabra en este encuentro.

El próximo encuentro será el 27 de febrero, y Creative Mornings Bogotá celebrará su segundo aniversario con tres speakers hablando sobre el clima desde diferentes perspectivas. La charla se basará en el tema global “Clima”, elegido en febrero por todos los capítulos de Creative Mornings en el mundo y en el que se basan para escoger a su speaker.

Así nació Creative Mornings

Tina Roth Eisenberg, de Nueva York, fue a quien se le ocurrió la idea hace seis años luego de ir a conferencias “elitistas”, y de trabajar con varias personas en línea y nunca haberse tomado un café con ellas. Por eso quiso que las experiencias creativas salieran de la pantalla del computador, fueran más accesibles y reunieran a la comunidad local. Así nació el primer Capítulo de Creative Mornings.

El Capítulo Bogotá (www.creativemornings.com/bog) se abrió hace dos años con el trabajo de cuatro jóvenes: María Linares, Nicolás Rozo, Laura Ruiz y Alejandra Acosta. “Yo estaba rodeado de diseñadores y me parecía una comunidad muy envidiosa, que criticaba el trabajo de los demás. No tenía sentido esa competencia”, cuenta Rozo.

Como era seguidor del blog de Eisenberg también quería ver en su país un espacio para crear comunidad: “la forma de solucionar esas envidia es conocer a las personas que hay detrás de las cosas y saber que se pude colaborar en vez de criticar y competir. Es bueno ver cómo se empiezan a construir relaciones de la nada en estos eventos”.

Linares tenía los mismos intereses: “viví en Nueva York y pude ver a expertos que estaban dispuestos a compartir sus ideas de muchas maneras. Pensamos que eso no lo habíamos vivido aquí y que hacía falta ese espacio”. Rozo y Acosta tenían un grupo, Linares y Ruiz tenían otro, entonces se unieron porque al fin y al cabo querían lo mismo. Empezaron a trabajar sin conocerse y así funcionó.

Hoy en día Diego Cantor, Diana López, Beto Durán, Carolina Rojas, Paula Rincón y voluntarios de Social Colectivo también hacen parte del Capítulo Bogotá y son los que ayudan a que cada mes sea posible ofrecerle Creative Mornings a cualquiera que esté interesado en asistir. Es decir, hacen la curaduría del speaker y consiguen los patrocinios para el desayuno y el lugar del evento. En Colombia hay dos Capítulos: Bogotá y Barranquilla, que hace algunos meses realizó su primera charla.

Asistir a estas charlas no cuesta nada, pero es necesario inscribirse el lunes anterior al encuentro. Los interesados también pueden entrar a la página web (www.creativemornings.com) y ver charlas de todas partes del mundo, como la que dio el compositor estadounidense Moby en Los Ángeles.

Los speakers

Al escritor y columnista Ricardo Silva le pusieron la tarea de hablar sobre la libertad. “La libertad tiene mucho que ver con el silencio”, lo escucharon decir cerca de 200 personas. Santiago Rivas, presentador de “Puros Criollos” y “En órbita”, fue el invitado para conversar sobre la rebeldía: “La creatividad también es una forma de rebeldía. Es un asunto de cojones, coraje y libertad”.

Sobre la elección del speaker, Linares explica que “la idea es llegar a los intereses de todo el mundo. No solo está enfocado al diseño y al arte. Buscamos que hable sobre los procesos creativos en todas las áreas”. Ya han tenido la palabra los productores de cine porno Andrea García y Cristian Cipriani, el músico César López, la bloguera y cocinera Catalina Alba, la ilustradora Carolina Amaya y el diseñador de videojuegos Jairo Nieto para hablar de temas globales como sexo, música, comida, herencia y hacer. En las charlas, que duran entre 20 y 30 minutos, los speakers cuentan su experiencia a partir de un proceso creativo. La idea es que no sean académicos, que no se hagan autopromoción y que al final estén dispuestos a interactuar con los asistentes. O, en otras palabras, a generar un encuentro: la red social más antigua del mundo.

La experiencia

La hoja en blanco, la barra titilante, la frase que no empieza. Una vez más. Conoces bien ese estado, pero no cómo salir de él. Y si eres músico hablarás, mejor, de una nota que no te deja pensar en la siguiente, o si eres fotógrafo sabrás que no basta con retratar aquella mujer que tienes al frente, que necesitas algo más, quizá otra mujer, quizá otra idea.

Entonces sales a caminar, a buscar la inspiración, como si tuviera cuerpo, rostro. Es temprano y a lo mejor eso ayuda. Te encuentras con un montón de gente que hace fila al frente de una academia de fotografía. Alguien dice que otras veces se reúnen en restaurantes, en boleras, en universidades. Decides quedarte porque quizá, y sólo quizá, allí está tu idea.

Te piden que escribas en un papel de qué color amaneciste. No entiendes para qué sirve, hasta que lees lo que escriben los demás. Ya no ves rostros anónimos, ves caminando por ahí al joven magenta, a la dama amarilla, al bigotón café. La pared de hielo está rota y ahora eres parte de ese grupo de personas que habla y se da la mano, que también busca llenar la bendita hoja en blanco.

La charla comienza. Este hombre —acento mexicano, de nombre Manuel Cañibe— quiere contarte, contarles a todos, cómo los diseñadores mexicanos encontraron su propio estilo a partir de una identidad nacional. En pocas palabras, hablará sobre el nacimiento de una idea, del momento eureka, de la escurridiza creatividad. Te muestra fotos de México y sus plazas de mercado, del lago Xochimilco, que alguna vez cubría a todo el DF, de la Plaza de las Armas, de papalotes o cometas, de piñatas, de vecindades como la del Chavo.

El hilo conductor de su historia y sus retratos es el color. No lo sabes, pero en ese momento, en otros 70 lugares del mundo, alguien más está hablando del color, de la creatividad y sus múltiples aplicaciones, alguien más está en Creative Mornings(http://creativemornings.com.com/bog). Exactamente en un mes el tema ya no será color, sino libertad, rebeldía, sexo, o cualquier otra palabra con la que empiece a materializarse la inspiración que se te escapaba.

El encuentro

“La libertad tiene mucho que ver con el silencio”, dijo el escritor Ricardo Silva Romero cuando fue invitado. En otra ocasión, Santiago Rivas sentenció: “La creatividad también es una forma de rebeldía. Es un asunto de cojones, coraje y libertad”. “Deshace, destruye, desaprende”, fue parte de la intervención del artista Nicolás París cuando fue su turno en Creative Mornings Bogotá.

Ahora empezará otra conversación, la tuya, la de quienes están a tu lado. Ocurre mientras desayunan y toman un café allí, en la academia de fotografía. El joven magenta resulta ser publicista; amarilla, diseñadora; café, periodista. Hablan de sus trabajos, o de la última película que vieron o de un momento eureka. Es una red social como Facebook o Twitter, pero frente a frente. Es un encuentro, una fiesta a pleno sol.

Estás ahí, en esa escena que alguien había imaginado hace seis años. Una mujer, Tina Roth Eisenberg, en la ciudad de Nueva York. Trabajaba con varias personas a las que nunca había visto en persona, con las que nunca se había tomado un café. Soñaba con un espacio para compartir las experiencias creativas, para reunir una vez al mes a la comunidad local en torno a una charla y a un desayuno, y que todo fuera gratuito. Sucedió, y ahora estás aquí, después de salir a caminar y preguntarte dónde viven las ideas.

Quizá, y sólo quizá, has encontrado la inspiración, y no tiene rostro, ni cuerpo, porque puede ser cualquiera: el color, el sexo, la libertad, la mañana. La adivinaste en los relatos de los otros, de aquel experto que dio la charla, del desconocido con el que te tomaste un café. Regresas a tu estudio, taller, oficina o cueva, y decides volcarte sobre aquella hoja en blanco. Una vez más.

***

Artículos publicados en la Revista Diners, noviembre 2014, y El Espectador, octubre 2014

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