Toulouse, la Francia más juvenil

Toulouse es La villa rosa de Francia, por el color de sus construcciones, y una de las más vitales debido a su actividad cultural y a su espíritu universitario. Entre la historia y la modernidad, esta ciudad es un destino turístico aún desconocido.

IMG_6272

La juventud de Toulouse se contagia. La del grupo de deportistas que está remando por La Garonne, la de los estudiantes que ahora toman una siesta en el camino que bordea el río o la de cada uno de los 30 festivales que se celebran a lo largo del año: danza moderna, cultura asiática, películas restauradas, comedia, bridge, maratón de palabras, flamenco… y la lista continúa.

Este espíritu es quizá lo que más atrae de “La villa rosa”, la segunda ciudad de Francia con mayor población estudiantil. Esta adicción por la cultura y el entretenimiento quizá se debe a algo más que al número de universidades. Se trata de una campaña de años atrás para que sus habitantes quisieran quedarse, para crear un sentido de ciudad.

Y lo logró. Pero no solo en quien vive allí, sino en el espíritu del viajero que de repente es sorprendido por un concierto en la Iglesia The Jacobins, del siglo XIII, donde hay más música que oraciones dentro de su altísima torre octagonal de arcos. O, quizá, en el que se pregunta por qué hay una playa al lado del río, en el Parque de Exposiciones, solo cuando es verano y solo para que la gente juegue, tome el sol y escuche conciertos al aire libre. Ese es el espíritu, la juventud de Toulouse.

De hecho, al frente de la Basílica de San Sernin, que se exalta por sí misma por ser la construcción románica más grande del mundo, se organiza cada domingo un mercado de las pulgas con antigüedades y curiosidades. La gente conversa, alguien prende un gramófono que está a la venta, y llega un peregrino del Camino de Santiago de Compostela. El caminante descansa un momento dentro del gigante medieval que se puede ver desde casi cualquier lugar de la ciudad.

Los Pirineos. JMO
Los Pirineos. JMO

Lugares que cuentan historias

Uno de los lugares con mayor convergencia es el Pont Neuff, o Puente Nuevo, aunque sea el más antiguo sobre el Río Garonne. Desde allí la vida pasa de lado a lado, por aquellos arcos inmensos. Pasa de los museos y universidades, a los parques y caminos peatonales. De la ciudad vieja, a la más moderna.

Hay quienes incluso reconocen a Toulouse por ser uno de los centros de alta tecnología en Europa. Basta mencionar que es la sede de Airbus, la empresa aeronáutica que le da empleo a la mayoría de habitantes de esta ciudad y que se puede recorrer en una visita guiada.

El recorrido por Toulouse también se puede empezar desde cualquiera de sus callejones con arquitectura de ladrillo rosa, en alguna de sus pequeñas tiendas de libros, de violetas en todas sus presentaciones, de pasteles, de quesos artesanales o de diseñadores independientes. Y, para escuchar una buena historia, solo basta preguntar por el pasado de cualquier construcción. Dirán que este edificio fue construido por un magnate que quería ayudar a la ciudad, y aquel otro, para rendirle homenaje a la cultura de Occitania.

De hecho, el Museo des Augustins es una obra de arte por sí solo. No solo contiene cuadros de Monet, Toulouse-Lautrec (que, por cierto, no nació aquí) y Rodin, sino que su estructura es la de un monasterio agustiniano del siglo XIV, con jardines y una iglesia gótica propia.

Place du Capitole es el corazón del centro histórico. Está delimitado por arcos, la Alcaldía y el teatro. La plaza es amplia y alguien menciona que hace unos años, debajo de este lugar, encontraron unas ruinas romanas que ahora están exhibidas en el Musee Saint-Raymond.

Cerca de allí está la plaza de mercado Victor Hugo para vivir la cultura con otros sentidos. Algunos de los mejores descubrimientos son las tostadas de foie gras, el magret (filete de carne magra) de pato y la famosa cassoulet con fríjol blanco, cerdo, salchicha roja y blanca, y confit de ganso.

Un relato más, como los que abundan en Toulouse: caminar por el Canal du Midi, rodeado de árboles y por un espejo de agua, hasta llegar al jardín japonés, con sus templos, plantas, tortugas y fuentes que atraen la prosperidad. Y allí, en medio del jardín, ver una placa dedicada a Carlos Gardel, el zorzal criollo, el dios del tango. Al final, descubrir que a unas cuadras está la casa en la que nació uno de los ‘argentinos’ más queridos: en la Rue du canon d´arcole 4.

Los Pirineos. JMO
Los Pirineos. JMO

Cerca de Toulouse 

  • Pech Merle: gruta con pinturas prehistóricas de hace unos 25 mil años, bien conservadas y con impresionantes formaciones de estalactitas y estalagmitas.
  • Rocamadour: villa construida contra una montaña rocosa, que casi hace parte de ella. Es una de las paradas del Camino de Santiago. Llama la atención que tiene el mismo nombre de un personaje de Rayuela, de Julio Cortázar: “Y te quiero tanto, Rocamadour, bebé Rocamadour, dientecito de ajo”.
  • Los Pirineos: montañas con cerros nevados y bosques. Según la época del año hay posibilidad de esquiar, hacer caminatas ecológicas o practicar parapente. También tiene termales.
  • Carcassonne: ciudad medieval amurallada, famosa por ser uno de los centros de los cátaros y las cruzadas. Uno de sus monumentos más famosos es la Basílica Saint -Nazaire, de origen románico y con estilo gótico.
Publicado en la Revista Avianca, febrero 2015.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s