Realismo navideño

Se dice que Paul Auster escribe realismo mágico a la americana. Tal vez porque hace que un evento posible se salga de lo cotidiano y se convierta en una fantasía. Sus historias ocurren casi siempre en Nueva York, pero su interés es universal. Así ocurre cuando el autor nos presenta a Auggie Wren, un hombre que durante años ha retratado la misma calle todos los días a las 7:00. Es el dueño de miles de fotos que reportan la variación de la luz según la estación, el contraste entre sábados y domingos, las gentes que están “viviendo un instante de sus vidas en el objetivo de la cámara”. Esto le permite “imaginar los invisibles dramas encerrados en sus cuerpos” y capturar el tiempo.

Hay algo más: el instante mágico de esa realidad. Wren tiene una cigarrería en donde entra un ladrón, que pierde su billetera, que conduce a la casa de una anciana ciega y a una navidad en la que dos personas aparentan ser alguien más… y al final: la cámara robada con la que una calle será retratada cada mañana.

Este es El cuento de Auggie Wren (Editorial Lumen): la historia de Navidad que Paul Auster escribió alguna vez para el diario The New York Times. Así como Dickens se inmortalizó con los fantasmas de Un cuento de Navidad, Auster se destaca por salirse de ese referente y defender su propio estilo. Me refiero a una Navidad sin sensiblería, una escritura directa, de diálogos rápidos y una trama que no se puede soltar.

El realismo mágico también tiene que ver con un misterio: ¿es cierto o no lo que Paul Auster nos cuenta? El cuento parece responder: “Había conseguido que le creyera, y eso era lo único que importaba. Mientras haya una persona que se la crea, no hay ninguna historia que no sea verdadera”. Surgirán entonces más preguntas: ¿Auster y Wren son autores o personajes? ¿Este libro debe ir al estante de ficción o de no ficción? ¿Es para público infantil o adulto? Todo lo anterior, me atrevo a responder.

No hay que pasar por alto la interpretación gráfica de la artista argentina Isol, en la que las ilustraciones se mezclan con objetos reales, recortes, maquetas fotografiadas, trazos imperfectos. Seguro es una forma de reafirmar el juego entre fantasía y realidad.

El cuento de Auggie Wren es tan visual que cuando lo leyó, el director de cine Wayne Wang contactó a Paul Auster para que escribiera el guión de la película en la que el personaje central es Wren. El resultado, que también vale la pena conocer, fue Smoke (1995) con la actuación de Harvey Keitel (Perros de reserva).

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Publicado en El Espectador, diciembre 2014.

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