Santa Cerveza

Jesucristo bebía cerveza es una metáfora que usó el escritor Afonso Cruz para filosofar con conceptos como la vida, o el fuego interno que “burbujea” en las personas.

Es, además, un libro para acercarse a la literatura portuguesa, que poco conocemos más allá de Pessoa o Saramago, y conocer sus letras nuevas, refrescantes y con el humor que resulta de la ironía. En esta historia, la joven Rosa le hace creer a su abuela que Alentejo (un pueblo de Portugal) es en realidad Jerusalén y, así, cumplirle de alguna manera su deseo de ver Tierra Santa antes de morir. La gente conspira para que eso suceda. De alguna manera, cuando todos mienten a la vez, la mentira se convierte en verdad.

Uno de los mayores aportes narrativos de Cruz es demostrar que los rasgos mínimos son los que reflejan las grandes particularidades de los personajes, y que eso nos acerca más a ellos. Así se siente uno cuando lee frases como esta: “su mirada es como una de esas mangueras que siempre gotean”. O, por ejemplo, se construye la imagen de Rosa cuando leemos que a los tres años ella creía que la estatua de la Virgen tenía las manos juntas porque estaba aplaudiendo. Que su belleza, tan salvaje, se convirtió en su tragedia: “el atractivo de la animalidad pasó a ser el defecto de la animalidad”.

Lo que Rosa entiende sobre la vida puede ser contado en palabras simples con un significado abismal: entierra pájaros al lado de los árboles para que nazcan más pájaros, lame piedras de los lugares que le traen buenos recuerdos, se enamora porque es amada. Luego el amor le irá pesando porque “el hábito endurece la vida como la corteza de pan”. El pan, que es lo mismo que el cuerpo, según diría Jesucristo. Otra de las metáforas filosóficas de Cruz.

La abuela, al ver que la vida se le acaba, permite encontrarse con apartes de lo que yo llamaría “el tratado de la muerte”: “la ausencia y la muerte son parientes cercanos”, “Es posible que la muerte de los demás suceda dentro de nosotros y, que al envejecer, nos vayamos transformando en cementerios”, “Las personas no mueren, emigran”, “Nadie muere solo una vez”.

Eso tiene Afonso (así, sin ele) Cruz: una historia local, en un pueblo al que a nadie le importa, la convierte en una global: la de las apariencias, la vejez, la muerte.

Afonso Cruz
Afonso Cruz

¿Y la cerveza? Es una escuela para entender el universo. Los cereales mueren para después retornar en cerveza, o una metáfora de la resurrección cristiana. La levadura como símbolo de fuego interno, de aire creador, de transformación.

Jesucristo bebía cerveza

Afonso Cruz

Alfaguara

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Publicado en El Espectador, noviembre 2014.

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