Cosas que tal vez no sabía del ilustrador Rafael Yockteng

Yockteng

A propósito de la escuela de la librería La Madriguera del Conejo, en donde pude conocer a Rafael Yockteng, les propongo esta forma de acercarse al ilustrador colombo-peruano, al que tal vez han visto en libros-álbum como estos:

  • Eloísa y los bichos: Inspirado en la expresión “me sentí como un bicho raro”, para hablar sobre las mudanzas, la inmigración, el llegar a un lugar desconocido.

  • Emiliano: Una ciudad tal vez inhóspita, tal vez aburrida, pero con un niño cuya imaginación es capaz de subir hasta dinosaurio al bus de su colegio. Es el primer proyecto de Jairo Buitrago y Rafael Yockteng.

  • ¡Jimmy, el más grande!: Habla de la admiración de un niño por Muhammad Alí, del arte de la pelea, del respeto y la dignidad, de los gimnasios y las librerías.

  • Camino a casa: Este libro ganó el Premio A la orilla del viento del Fondo de Cultura Económica y lo que más me gusta es la forma de hablar de la realidad -la cruda realidad- pero sin dramatismo y a través de una historia ideal para los niños. En este caso es acerca de los desaparecidos, o de los niños que deben asumir responsabilidades que no deberían vivir aún.

 

Yockteng no trabaja exclusivamente con Jairo Buitrago, pero el binomio ha resultado ganador. Jairo escribe, realiza el guión gráfico y luego se sienta con Rafael para empezar a crear en conjunto. El aporte de Rafael, por supuesto, es el de la imagen, pero no como un dibujo que acompaña, sino como un lenguaje alterno que enriquece la historia, que se puede leer también aunque no tenga letras.

Su especialidad son los libros para niños, pero también tiene trabajos como estos:

  • El secreto de los ángeles y el tarot de los ángeles: Un encargo de la Casa Editorial El Tiempo para el que tuvo que investigar para la creación de cada ángel, que implicaba también construir un personaje con muchos detalles visuales como las alas, los elementos y los símbolos.

  • Mi mascota: Es acerca del juego de un niño que se imagina todo tipo de mascotas que quisiera tener… ¿y qué tal si su papá fuera todas esas mascotas a la vez? En este libro Rafael pinta con acuarela y Yolanda Reyes, escritora y directora de Espantapájaros Taller, escribe los versos.

 

¿Cómo hace su trabajo?

Para responder esta pregunta tomé algunos apartes de la página de literatura infantil de la Universidad Autónoma de Barcelona en la que Yockteng escribió un texto en primera persona:

  • “Mirar un pájaro posando en una rama, escuchar la voz de la lluvia contra el tejado, observar una pareja tomada cariñosamente de la mano, sentir la arena caer entre los dedos, conocer el entorno y no dejar que pase sin tocarlo son, sin duda, actos necesarios para ilustrar”.
  • “Las historias que se contaban (…) eran el resultado de la vida del autor, de un hombre”.
  • “El enfrentarse a un texto requiere un acto de empatía, ese momento maravilloso de ponerse en los zapatos del otro, el personificar mentalmente cada personaje, imaginarlo y darle vida propia, recrear paisajes e ideas propuestas por un desconocido, meternos en el mundo de otro y hacerlo nuestro”.
  • “Así como un escritor tiene elementos técnicos, la gramática y la ortografía, el ilustrador tiene el color, la textura, el trazo, la composición, el ritmo, para transmitir un mensaje, una sensación, que se utilizará para contar una historia, para comunicarse con el observador”.
  • “El ilustrador es disciplinado, arriesgado, es un artesano, un generador de ideas, una voz en el mundo editorial actual”.

 

Los libros que más lo inspiraron

  • El viaje de Anno: Este libro de Mitsumasa Anno era para Rafael una especie de “Encuentre a Javier” por la cantidad de detalles que había en una sola página. Pero más allá de eso, era una forma de viajar con el autor, de quedarse ensimismado en la estética de cada dibujo.

  • The Arrival o Emigrantes: Le quedó grabado como el gran libro de emigrantes, de la realidad mágica del arte, de una imagen que decía todo acerca del dar, de acoger, de sentir al fin la bienvenida: una manzana que pasa de una mano a otra. Una obra que seguramente hizo parte de su proceso creativo con “Eloísa y los bichos”.

  • Voces en el Parque: De Anthony Brown, y en especial en este libro, quiso aprender -y creo que lo ha logrado- esa habilidad de hacer que el texto y la imagen conversen. Este libro muestra cuatro puntos de vista diferentes acerca de una misma historia. Y como cada quien ve el mundo a su manera, la ilustración tenía que demostrarlo. En este libro no solo se describe el parque del que cada uno habla, sino el universo personal de cada personaje. Incluso hay guiños artísticos y literarios. Todo en un libro-álbum para niños.

  • Otros referentes de Rafael Yockteng han sido los cómics, Ásterix y Obelix (del que le fascinaban los globos de los diálogos y en especial los que no tenían letras sino jeroglíficos que se podían entender con claridad), Hayao Miyazaki (el artista japonés creador de Los viajes de Chihiro) y Tolkien.

 

 Detrás de sus ilustraciones

A Rafael Yockteng le gusta interpretar las historias con las que trabaja. Pensar en cómo ver su propia vida en ese relato. Así lo hizo cuando estaba trabajando con “Eloísa y los bichos”: se vio a si mismo cuando pequeño, como el bicho raro del salón cuando acababa de llegar a Colombia, cuando tuvo que decirle adiós -por un buen rato- a su Perú.

Es interesante ver cómo se transformó el guión gráfico de este libro después del trabajo de Jairo Buitrago, las propuestas de Yockteng y la edición de María Osorio (de la editorial Babel):

la foto 1

Como dije antes, esta historia parte de la expresión de sentirse como un bicho raro. Aquí vemos cómo los bichos son otros, en tanto no los conocemos. Después Yockteng añadió cambios sutiles en los dibujos, como agregar algunas personas, para hablarnos de la adaptación. Otra variante interesante fue aprovechar las guardas de los libros para contar otros aspectos de la historia, como la nostalgia de lo que quedó atrás y el juego de humano-bicho (eres el mismo, solo que a veces eres un poco más raro de lo que crees):

En El Espectador, Santiago Larrota escribió sobre esta obra: “En ese nivel de diálogo la belleza emerge en forma de natural improbabilidad en una niña que no ve extraños en las calles y en la escuela, sino sólo bichos; la nostalgia en forma de insecto. La narración, entonces, se desprende de hadas madrinas y moralejas para dedicarse a contar, a mostrar”.

Yockteng seguro parte de las preguntas “¿qué más podemos contar a través de la imagen?”, “¿Qué nos dicen los detalles -como un adorno en el pelo, una forma de sentarse- de ese personaje?”. En fin, todo se trata de darle una pista de vuelo a la imaginación, de abrir otras puertas, de agudizar la mirada para decirle al lector que por fin puede dejar de ser pasivo. De este estilo me gusta que los libros sean objetos preciosos, que nos obliguen a que cada vez tengamos que pasar las hojas más lentamente.

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Un comentario en “Cosas que tal vez no sabía del ilustrador Rafael Yockteng

  1. No conocía el trabajo de Rafael Yockteng, maravilloso. Buscaré alguno de sus libros.

    Voces en el parque es de lo más bonito que he leido, además, es casi un curso de creación de personajes.

    Saludos.

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