“El propósito de la belleza es compartir placer”

El colombiano Federico Restrepo es uno de los diseñadores más importantes en Europa. Ahora vive en China donde, además de trabajar para grandes marcas, escribe, pinta y hace fotografía. Sin embargo, en Colombia es casi un desconocido.

Restrepo 2

Te vas de Colombia sin saber todavía qué significa un país, una nacionalidad. Solo te acuerdas de las montañas de una ciudad fría, de las arepas de algún otro lugar más caliente. Te vas y no regresas. Te faltan razones. Quedaba tu padre y ahora que ha muerto solo quedan sus historias sobre Gabriel García Márquez y Fernando Botero, cuando aún caminaban por ahí sin que nadie los señalara, cuando iban a la casa y tú apenas gateabas. Te vas y escuchas malas noticias. Que el M19 secuestra a tu hermana, que Colombia es insegura, abstracta, que tampoco se acuerda de ti. Entonces te vuelves hijo de España, de Francia, de China. Te gusta decir “soy un alma del mundo”.

Creces con papeles y pinceles, con los planos de cinemas que hacía tu padre, el arquitecto, y las obras de tu madre, tu abuelo, tu bisabuelo. Cumples 18 y expones en Francia. Alguien murmura, te critica. Pierdes la confianza como pintor. Al menos durante un tiempo. Prefieres murmurar para ti mismo, comprender ese mundo al que dices que pertenece tu alma y estudias filosofía en la Universidad de la Sorbona. Entonces te detienes en los detalles, en las cosas, pequeñas cosas, que te rodean. Crees que también son formas de expresarse. Así que empiezas a diseñar. Conviertes una lámpara en una figura inusual, que transmita alguna emoción, que tal vez recuerde una cascada o un cuadro de Miró. De lo contrario, dices, la creación sería una pérdida de tiempo.

Quieres entender cómo se producen las cosas y, sobre todo,  la belleza. Descubres que la belleza es una palabra sin sentido cuando no tiene el propósito de compartir placer. Y ganas premios por entender eso, por ser uno de los diseñadores más reconocidos en Europa, por estar detrás de marcas como Gaultier, Chevignon, L’Oreal, Lacoste Christian Lacroix y cien más. Ahí estás, vistiendo botellas de champagne, perfumes exquisitos, accesorios de lujo y otras cosas, pequeñas cosas. Y les recuerdas a todos que eres colombiano, aunque se te empiece a olvidar el castellano, aunque en Colombia nadie hable de ti.

Te enamoras, pero debes viajar a China si quieres seguir contando esa historia. Y lo haces. Te sientes perdido sin las letras que solías conocer, pero te atrae aquella inmensidad que, a pesar de todo, es tranquila. Shangai cambia todos los días y a ti te gusta fijarte en los que no se dejan llevar por la grandeza. En el barbero que atiende a sus clientes en plena calle, la tienda improvisada con cartón y pancartas viejas, la mujer que toma una siesta en su almacén de zapatos, el hombre que hala su carretilla en la que lleva una montaña de espuma, en el aroma de los cientos de puestos de comida. Así que sacas tu cámara y les haces retratos. Es otra forma de comprender este nuevo mundo.

También buscas las flores, las ramas desnudas de los árboles. El ejercicio del diseño te ha hecho un observador incansable de los detalles, en cómo está construido algo. La fotografía, dices, es un instrumento, un bosquejo de algo que está por comenzar. Por eso también pintas. Pintas, por ejemplo, un árbol. Pasan unas horas y una tormenta destruye el parque entero. Crees que con tu dibujo has resucitado a ese árbol. Y sigues pintando. Cada árbol es diferente. Tiene sus gestos, sus líneas y arrugas, como las personas.

Luego escribes poesía. Filosofía escrita poéticamente, aclaras. Publicas libros: el libro de las ilusiones, el libro de la insoportable ausencia, el libro de cocina en casa y tres tomos de caligrafía o, mejor, sobre la escritura y el impacto en la mente de alguien que trata de leer. Recuerdas cuando llegaste a China y viste todos esos letreros indescifrables. Cumples 51 años. Te preguntan de dónde sacas tiempo para hacer tantas cosas. Respondes que hablas poco y haces mucho. Que si algo te inspira no esperas nada. Que la creación debe continuar.

Federico Restrepo

Algunas obras del artistaOLYMPUS DIGITAL CAMERA restrepo5 restrepo 4 OLYMPUS DIGITAL CAMERA

>>Los libros de este artista se pueden descargar gratuitamente de www.restrepodesign.com

>>Este artículo fue publicado en El Espectador, 11 de noviembre de 2013.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s