Improvisación: el juego de la cuerda floja

Artistas internacionales tendrán una tarea sobre el escenario del Teatro R101 en el II Encuentro de Improvisación: entrar en la mente del otro para encontrar infinitas posibilidades sobre el escenario.

 

Ella dice ser estatua. Se acerca alguien y simula ser su pecho. Alguien más es su cabello ondulante, otro, el tiempo que pasa. Los actores están conectados, sienten la energía del otro, comentan después. Siempre está sucediendo algo, no hay vacíos porque cada uno es experto en estar donde el otro lo necesita, en proponer, en dejarse llevar.

La improvisación es un gran ejercicio de confianza en medio de la cuerda floja. Es un acto riesgoso y peligroso. El público siente el vértigo, experimenta a su manera lo que sucede en el escenario, hacen muecas, sufren, ríen, tratan de completar los diálogos aunque sea inútil: aquí no hay libretos, todo es inesperado.

Así se vive el II Encuentro Internacional de Improvisación que estará sacudiendo las tablas en el Teatro R101 en Bogotá. desde el 3 de octubre y hasta el sábado 6. “Es de suma importancia crear espacios de aprendizaje y difusión que lleven a la formación de una comunidad con un alto sentido de la improvisación en Colombia”, asegura el grupo Picnic (por aquello de compartir para crear y contar historias), conformado por Daniel Orrantia, Felipe Ortiz, Camilo Rodríguez y Sebastián Rodríguez.

El calentamiento empezó una semana antes con los talleres dictados por los invitados de Canadá y Alemania. Esto hace parte de la búsqueda de un alto nivel de improvisación. Y no solo se aprende mucho, se pasa bien. Durante el evento se realizarán cuatro encuentros con juegos diferentes. Por ejemplo, la primera noche se llama “El árbol de los deseos”. Los asistentes cuelgan sus deseos en un árbol de papel y los artistas tratarán de honrarlos por medio de la improvisación, con una advertencia: “cuidado con lo que deseas, se puede volver realidad”.

Los invitados

Viajes, festivales de improvisación, buena onda, una amistad. Los integrantes de Picnic conocieron así a los cinco invitados de este encuentro: artistas con un alto nivel internacional y experiencia en improvisación.
Culturas y escuelas diferentes sobre el mismo escenario. Distintas cualidades se dan la mano. Algunos más intelectuales, otros más emocionales. Los latinos y su buena relación con el cuerpo. ¿Cómo hacer de esta historia una universal, una que pueda llegar a todos? Los artistas responden que si es una buena historia, entonces es una historia universal.

Shawn Kinley, de Loose Moose Theatre (Teatro Alce Suelto) de Canadá es un líder en interpretación en más de 30 países. Trabaja con improvisación narrativa, trabajo físico, personajes, mimos, máscaras y más. Nadine Antler es la cofundadora y directora artística del ensamble de improvisación Die Kaktussen (Los Cactus) en Alemania. Además, es la creadora y directora del  Festival Internacional de Improvisación en Wurzburg, Alemania, el festival de este género más grande en toda Europa.

De Noruega llegaron tres integrantes del colectivo Improtent, det andre teatret, que en noruego significa “de una manera extraña”. Camilla Frey, Ingvild Haugstad y Cathrine Frost trabajarán con los que algunos consideran la improvisación moderna.

Con esta mezcla cultural es de esperar que la mayoría del tiempo los artistas estén hablando en inglés… o que de repente salga una frase en noruego, español, alemán. Es como una Torre de Babel. Y aunque el público no entienda alguna de esas lenguas, igual va a disfrutar, porque “no solo cuenta lo que se comunica con la voz, sino también con los gestos, el cuerpo, las actitudes”, explica Shawn.

¿Cómo es posible crear una historia sin libretos, con reglas de juego inesperadas? Daniel Orrantia opina que los improvisadores deben despertar habilidades como espontaneidad, estado de alerta, adaptabilidad, conexión con el otro, complicidad y, sobre todo, juego. Deben estar preparados para lo que venga, para las infinitas posibilidades del escenario. Para el colectivo Improtent es bueno cometer errores, romper estructuras mentales sobre lo que es correcto o no.

Shawn Kinley habla de la importancia de entrenar los sentidos para entender lo que el otro necesita, entrar en su mente: “Pienso en cómo puedo hacer que la audiencia y mis compañeros se sientan bien”. Así, uno da un poco, hace un gesto discreto, el otro sigue y eleva ese gesto. Es una construcción colectiva de una historia y por eso hay que trabajar con las emociones.

¿Por qué dedicarse a improvisar? ¿Por qué venir a este encuentro? “Siempre es diferente, hay algo que aprender, hay desafíos, riesgo constante”, responde Nadine. Y Shawn complementa: “La improvisación es como vives”.

 

¿Dónde y cuándo?
Del 3 al 6 de octubre, 8:00 p.m.
Teatro R101: Calle 70ª No. 11-29
Boletería: $20.000 general y $15.000 estudiantes.
Informes: 310-2181946 / 315-3097875, Bogotá.

 

**Fotografías de Julián Mora Oberlaender

**Publicado en la Revista Diners (web): http://www.revistadiners.com.co/articulo/51_809010_improvisacion-el-juego-de-la-cuerda-floja#5

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