Una generación reciclada

(De izquierda a derecha: Rafael, Alberto y Miguel Ángel)

La mañana olía a musgo, se escuchaban las aves murmurar y Miguel Ángel Vargas solía ver desde el patio de su casa el Humedal La Vaca de Bogotá. Hasta que otras casas fueron llegando. “Me impactó mucho ver cómo se fue poblando el humedal, cómo se fue desapareciendo poco a poco”. Creció siendo testigo del desvanecimiento de su entorno. Eso definió su conexión con los temas ambientales.


Miguel, de 25 años, es ahora el director de la Red Nacional de Jóvenes por el Ambiente y su experiencia es muestra de una generación que desde temprana edad se preocupa y ocupa de los temas ‘verdes’. Es su condición natural ser idealista, contestatario apasionado, enérgico, emprendedor y multitask, elementos fundamentales a la hora de cuidar el planeta.


Los jóvenes se han empoderado a través de manifestaciones y de las redes sociales. Basta recordar su participación en álgidos debates como el del Páramo de Santurbán o El Parque Tayrona. “Son actores críticos que presionan para generar cambios. Cuando se ciernen en un tema, no hay nada que los detenga”, aseguró Rafael Hernández, de 27 años, uno de los líderes del Programa de Reciclaje de las Instituciones de la Educación Superior, sólo por mencionar una de las actividades ambientales a las que le dedica alma y cuerpo.


¿Qué los mueve? ¿Por qué cuidar el planeta? Para ellos bastó abrir un poco más los ojos y darse cuenta de lo que estaba pasando a su alrededor. Por eso, “en las partes rurales los jóvenes pelean por sus ríos y quebradas, y en las ciudades los mueve mucho el tema de la movilidad”, explicó Miguel.


Uno de los primeros recuerdos de Rafael es el Capitán América, su programa predilecto de televisión cuando niño: “me di cuenta de que quería hacer algo significativo en la vida y qué más altruista y loable que salvar el planeta”. Con eso en mente, decidió estudiar ecología y ahora está terminando su maestría en gerencia ambiental en la Universidad de los Andes.


Antes de comenzar la entrevista escribía en su portátil, acariciaba unas fotocopias releídas. Luego se concentró en lo que iba a decir con café en mano, “mi dosis diaria de cafeína”,  dijo. En un discurso bastante reflexivo hacía referencia a tratados, teorías, leyes, corrientes filosóficas. Recordó sus viajes por las bases militares de Colombia enseñando sistemas de gestión ambiental. Explicó que su manilla en la mano izquierda con la frase “Yo reciclo… ¿y tú?” es para dar ejemplo.


Volver a lo básico


Lo de Alberto Gaona es andar en bicicleta. Hace dos años fundó “Mejor en bici”, una empresa que asesora a otras para que sus empleados usen este medio de transporte. Chevron, Unilever y Codensa ya se han apuntado al plan. “Montar en bici es una acción personal que genera un impacto global. En bici no solo te bajas del carro, sino que estás dejando que otras personas que van en él se desplacen más rápido y que así sus motores no contaminen tanto”, contó Alberto, de 25 años, quien ha hecho de la bicicleta la base de sus conferencias sobre liderazgo, emprendimiento y cumplimiento de metas gracias a la disciplina. Otra de sus múltiples facetas que sabe acomodar en tan sólo 24 horas que tiene el día.


Él, como muchos líderes en temas ambientales, no sólo habla de la razón, sino también de la emoción. Cuidar el planeta no como una camisa de fuerza, sino como un estilo de vida: “como la bici, andas en ella porque eres feliz”.


Para estos jóvenes pensar en verde es volver a lo básico. Por ejemplo, como lo recomendó Rafael Hernández, “consumir bienes y servicios que tengan una huella ecológica pequeña, sin irse a extremos. Que la felicidad no se reduzca a un objeto”. También habló de uno de los temas en los que mejor se mueve: “para mí el reciclaje debe ser una idea obvia. En las universidades trabajamos en la cultura ciudadana y fortalecimiento de equipos de trabajo”.


Alberto retomó esta idea: “para mí volver a lo básico es salirme de mi zona de confort para encontrar cosas que no sabía que existían, para innovar y salirme de lo convencional”. Durante la entrevista llovía y aun así defendió su bicicleta todoterreno, “basta un impermeable”, obvió. Luego explicó que más allá de las cifras sobre la reducción del material particulado gracias al uso de la bicicleta, se crea una consciencia: “si andas en bici quieres respirar un aire más limpio y tomas medidas al respecto. En carro no te das cuenta de eso”. Pidió al mesero aguadepanela caliente, habló de su travesía de Bogotá a la Guajira y de sus viajes por diversas capitales de Europa en dos ruedas. Siempre en dos ruedas. Básico.


Un tema para todos los días


La mayoría de jóvenes tiene en común el querer vivir cosas nuevas, salir de la monotonía y emprender un negocio que le genere bienestar a la sociedad. Se saben agentes de cambio en un futuro que se quieren disfrutar. Son unos ‘gocetas’. Toman pequeñas decisiones a diario que marcan la diferencia: desconectan aparatos cuando no los usan, reciclan, montan en bici.


Y no sólo se trata de cuidar el planeta. Para Rafael es vital incluir temas de responsabilidad social y ambiental en los negocios: “me entusiasma mucho que la generación de nuevos empresarios viene como con un chip en que sus valores están orientados a que su empresa le aporte al bienestar de la sociedad, además de que tenga rentabilidad”.


Miguel incluye los temas educación y participación: “sueño con que los jóvenes participen en gestión ambiental y sean escuchados. Si eso pasa, se sentirán parte de un sistema, tendrán sentido de pertenencia, sabrán que los derechos también traen obligaciones. Además, para ser escuchados necesitan recibir una buena educación”.


El tono de voz de Miguel se escuchaba fuerte, sus respuestas se extendían, su rostro era una constante sonrisa, sus piernas estaban inquietas. Síntomas de estar hablando de algo con las entrañas. Se refirió a su pregado de administración ambiental y maestría en gestión ambiental. Repasó los múltiples congresos internacionales y encuentros de jóvenes por el desarrollo sustentable. Y se despidió para poder llegar a tiempo a una reunión en el Ministerio de Medio Ambiente. Algo bueno y verde se traía entre manos.

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Publicado en Revista Diners, enero 2012

http://www.revistadiners.com.co/interna.php?ids=50&id=322

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