El Calafate, epicentro del sur de la Patagonia

Lugar de llegada para quienes se dirigen al Parque Nacional Los Glaciares, es uno de los destinos más inhóspitos y fascinantes del país.

Antes de que El Calafate tuviera un nombre, tan solo era un lugar de paso. Un punto en el que convergían las grandes maravillas de esta Patagonia austral, de glaciares, agua turquesa, estepas áridas y bosques de lengas. Entonces, los visitantes se fueron quedando. De hecho, en la última década su población se ha triplicado. Eso sí, aún sigue siendo una villa tranquila, con escasos automóviles y 20.000 habitantes que parecen educados para ser buenos anfitriones.

Por algo la leyenda cuenta que quienes prueban calafate, la fruta silvestre que le dio el nombre a esta tierra, quedan atrapados por un encanto que los hará regresar siempre al sur argentino. Igual sucede con El Calafate: es inevitable querer volver luego de recorrer sus pintorescas calles de cabañas rústicas y paisajes de montañas y lagos helados.

Un buen camino para empezar el recorrido es la avenida San Martín, la principal de esta localidad, una recta bordeada por restaurantes, bares, chocolaterías, tiendas de artesanías y ropa deportiva. La aventura apenas comienza.

Los alrededores

Desde el centro de El Calafate basta caminar diez minutos hacia el norte para encontrar el Centro de Interpretación Histórica Calafate y la Reserva Ambiental, especial para el avistamiento de aves. Otra buena idea es alquilar una bicicleta y rodar por la avenida Costanera, al norte de El Calafate, una ruta que tiene la suerte de bordear el Lago Argentino y su Bahía Redonda.

En esta frontera, el agua y la tierra se abrazan, los flamencos aprovechan para buscar alimento y darse un baño; un espectáculo que ocurre a menos de 20 metros del espectador. Las fuertes corrientes de aire obligan a usar varias capas de abrigos ligeros y a pedalear como si se estuviera ascendiendo una montaña. Águilas, halconcitos dorados, caranchos y cisnes de cuello negro son otros de los residentes de estos alrededores.

Algo más retiradas del pueblo están las rancherías, famosas en esta región por su producción de lana de oveja, llama y alpaca. La más grande es la Ranchería Anita, donde además se puede presenciar una esquila en diciembre y enero, y tomarse una bebida caliente. Otro destino menos conocido y al que vale la pena ir es Telares Andinos, al oeste de la ciudad, un local familiar dedicado a vender productos de lana de su propia creación.

 

Una ciudad de hielo

El Glaciar Perito Moreno, destino predilecto de los visitantes de la Patagonia, es tan grande como Buenos Aires, y tiene sus propios edificios de hielo, lagos, ríos y cascadas. Este gigante blanco se encuentra a solo 50 kilómetros de El Calafate y es apenas la ‘punta del iceberg’ de todo lo que esconde el Parque Nacional Los Glaciares, un área protegida de 724.000 hectáreas, unas cinco veces la superficie de Ciudad de México.

El cóndor de los Andes, con su vuelo alto y lento, da la bienvenida al Parque. Un vistazo al oeste para ver una porción de la cordillera de los Andes casi cubierta de hielo; al este, la llanura con arbustos espinosos de pequeño porte; y en la falda de las montañas, bosques de lenga o roble blanco.

También están los lagos que hacen de esta zona una de las reservas de agua potable más grandes del mundo. En invierno la temperatura alcanza los cero grados centígrados, y en verano llega a los 13. A 20 minutos de la entrada se levantan las pasarelas en la península de Magallanes. Desde allí se aprecia el frente de unos 60 metros de altura del Glaciar Perito Moreno, y su espectáculo sin fin de bloques de hielo que se desprenden y rompen la calma del agua como si fueran rayos eléctricos.

Para los más aventureros, la jornada continúa sobre crampones para caminar cerca de tres horas en el glaciar.

El acercamiento se realiza en catamarán y es obligatorio el acompañamiento de guías, así como tener entre 18 y 40 años de edad. Una vez inmersos en este paraíso de hielo, los caminantes deben caminar en fila india y usar arnés para eventuales emergencias. No hay una sensación de riesgo, sino de sosiego frente a un paisaje blanco-azul que parece infinito.

La capital de las caminatas ecológicas

Un regalo más del sur de la Patagonia: El Chaltén, a cuatro horas en autobús de El Calafate. Los amantes del trekking y la escalada lo recomiendan por ser el lugar en Argentina con más variedad de rutas naturales para caminar y conquistar montes como el escarpado Fitz Roy. Hay excursiones de 2 a 16 horas, zonas de campamento, senderos claramente señalizados, miradores y navegación. Además, se puede acceder a los glaciares Torre y Viedma.

Uno de los trayectos predilectos es el que se dirige al Glaciar Torre o Grande. Son cerca de 24 kilómetros para disfrutar a pie. El río y el monte Fitz Roy, el Lago Torre, el mirador Maestri y el Cerro Torre hacen parte de los descubrimientos del camino. Como la mayoría de los recorridos de El Chaltén, este no requiere experiencia en activida desde montaña ni un guía.

 

Delicias patagónicas

El cordero asado es el plato típico de este sector de la Patagonia. Tiene un sabor intenso, su carne es jugosa, tierna y parece deshacerse en la boca. Aunque en cualquier rincón de El Calafate  encontrará esta preparación, un buen restaurante para probarlo es Casimiro Biguá. Debido a la herencia italiana en Argentina, hay una buena oferta de pizza y pasta.

También son especiales las confiterías y panaderías. Una de las más tradicionales es Don Luis. Las cervezas artesanales de este lado del país son populares entre sus habitantes y aconsejables para los turistas que quieren una opción distinta al vino argentino. Su producción suele ser a pequeña escala, sin conservantes y de sabores intensos, maduros.

Para un final dulce, los más populares son los chocolates artesanales y los alfajores. Por supuesto, está también la mermelada de calafate, una fruta de bayas de color azul oscuro y sabor similar al del agrás. Un motivo más para regresar.

DA TOS ÚTILES

  • La agencia de turismo Hielo y aventura ofrece, entre otros, trekking en el Parque Nacional Los Glaciares con o sin caminata en el Perito Moreno.
  • Para llegar al aeropuerto de El Calafate se debe tomar un vuelo desde Buenos Aires que dura aproximadamente cuatro horas. Luego un vehículo lo transportará al centro de El Calafate que queda a 23 kilómetros del aeropuerto. También se puede llegar desde Buenos Aires por vía terrestre, aunque el tiempo aproximado es de 40 horas.
  • Hoteles como Las Cabañitas, Xelena Deluxe Suite Hotel y Los Sauces son algunos de los más prestigiosos. Entre las mejores opciones para los backpackers están el Glaciar Pioneros y el Glaciar Libertador, ambos de la cadena Hostelling International.
  • Una novedad para divertirse es el Glacio Bar, inaugurado a mediados de septiembre de este año, y primer bar de hielo de Argentina.
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Publicado en la Revista Avianca de octubre 2011. Fotos: Julián Mora
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