Ojos para perderse

Puedo perderme en tus ojos. No. Corrijo: Es necesario perderme en tus ojos. ¿Cómo no hacerlo? Los siento puestos en mi nuca, los siento puestos en mis caderas recorriendo las curvas, aprendiéndose las proporciones. No, no es una metáfora, de verdad se sienten. El escalofrío electrocuta mi piel. Mi obsesión por verte también te delata. Nos delata.

¿Qué importa? Ya todos lo saben porque tenemos que expresarnos con gestos para evitar hablar. Nuestros gestos que ya son nuestros, no son de nadie más, ni de aquí ni de allá, son un asunto de ambos. Esa risa, esos besos espontáneos al aire, el brillo que creemos ver fantasiosamente en la mirada del otro aunque sea imposible que eso pase.

No hablamos frente a esas otras miradas que también se sienten. Las palabras son peligrosas. Las palabras dirían que te gusto, que me gustas, que me deseas, que te deseo, que te escapes conmigo, que necesito más horas de café, que me quieres a tu lado, que yo no puedo aunque quiera, o no sé si quiera. No sé si quiera estar al lado de alguien. Si algún día lo quisiera, con certeza estaría al lado de alguien con ojos como los tuyos. Unos ojos en los que me tenga que perder por obligación. Unos ojos de los que no pueda dar cuenta del color, ni de la forma, ni de lo que dicen. Unos ojos que me miren así, como tú lo haces, y que con sólo hacer eso me hagan sentir por un momento perfecta, perfecta para alguien. No cualquiera. Perfecta para ti.

Sólo con recordar tus ojos me he perdido en ellos. Será en otro momento en el que escriba sobre tu sonrisa y cómo me pierdo en ella. Hoy no. Hoy sólo están tus ojos, claros, delineados, perfectos, sin un color que exista. Y ya estoy perdida en ellos.

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Un comentario en “Ojos para perderse

  1. Hola amiga Juliana:

    Que tan bellisimo “blog” lo tuyo, y yo, sin saber de su existencia, a veces buscando encontrárte en El Tiempo o mismo en El Espectador, pero, sin suceso.
    Ahora me encanto con ese lindo artículo, que muy bien escrito por una linda, inteligente y encantora colombiana, habla de algo tan importante y profundo… que es una dulce y deliciosa mirada, en dónde muchas de las veces nace un grande amor.
    Yo, particularmente, siempre fui un afortunado en recibir bellas y emocionantes miradas, que mismo sin empezar un nuevo amor, dejó recuerdos inolvidables en mi corazón.
    Gracias Laura, por permitirme accesar tan linda, femenina y apasionante página, que con toda certeza la voy explorar mucho, con una sincera mirada desde mi corazón…

    De tu amigo Paulo, desde Rio de Janeiro en Brasil…

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