El último vía crucis del Señor Caído

Crónica sobre cómo el próximo miércoles santo el Señor Caído de Monserrate será llevado a la Catedral Primada, debido al cierre del camino al santuario durante seis meses.

http://www.arquibogota.org.co/tools/microsThumb.php?src=recursos_user/imagenes//Arquidiocesis/noticias/senorCaido.jpg&w=387

El hombre de unos 40 años terminó su doloroso recorrido de cada domingo al medio día. Se ubicó en completo silencio al lado del cubículo privado del Señor de Monserrate. Rezó con el rostro sereno, como si no molestaran sus rodillas abrigadas con sangre caliente y tierra seca.

Después de dos o tres horas de subir con la postura de plegaria los 1.105 escalones que conducen al santuario capitalino, densas gotas de sudor acariciaron su piel. El custodio de la Basílica Menor de Nuestra Señora de Monserrate, el padre José Daniel Falla, no estuvo de acuerdo: “El Señor no pide que nos hagamos daño para obtener un favor”, dijo.

Aún así Falla lo entendió: “Se siente identificado, como cientos de bogotanos más, con la imagen de un hombre que a pesar de las tragedias, tiene la disposición de volverse a levantar”. Así ha sido durante 352 años que lleva el Señor Caído erigiéndose en el altar de esta iglesia.

En Semana Santa, que empieza el próximo cinco de abril, el ambiente será diferente, triste. Triste para cientos de comerciantes que viven de la romería de los devotos que acuden al santuario en esa fecha, triste para los 28 empleados de Monserrate, triste para los deportistas que escalan para fortalecer corazón y piernas, triste para los miles de peregrinos que suben al cerro arrodillados, cantando, rezando, descalzos, llorando o lo que sea necesario para sentir que el Señor Caído los escucha.

Además del cierre del camino de piedra a partir de este mes, el monumento será trasladado a la Catedral Primada en Semana Santa para facilitar el acercamiento de los creyentes que ya no podrán subir a pie.

“Va a ser muy extraño para nosotros. Un viernes santo, por ejemplo, la gente empieza a subir desde las dos de la mañana a pie y durante todo el día el lugar está colmado de creyentes y turistas que saben de la magia de Monserrate en la Semana Mayor”, aseguró con la mirada baja que produce la nostalgia Yesid Padilla, el sacristán de la iglesia del cerro.

“Con toda la propaganda que los medios le han hecho a los deslizamientos ya han bajado las ventas. Después será peor, toda mi familia vive de este negocio de rosarios y réplicas del Señor Caído. No sabemos qué vamos a hacer, no hay plan ‘B’”, reclamó Jaime García, de 78 años, quien es comerciante del santuario hace 48, y pertenece al Sindicato de Vendedores de Monserrate.

La osadía de levantar al ‘caído’

No es fácil ‘levantar’ al Señor de Monserrate. Son 350 kilos de hierro, madera y metal fundido. Además, existe la creencia popular de que se molesta cada vez que lo bajan de su pedestal.

Dicen que la última vez se puso más pesado. 50 hombres fueron necesarios para trasladarlo. El 21 de noviembre de 1998 fue una tarde lluviosa en la que todos llevaban en la mente la noticia de que las FARC se habían tomado a Mitú, en el departamento del Vaupés, dejando un saldo de muertes aterrador. El Señor Caído gozaba de la fama de haber concedido muchos milagros y la paz era el milagro que todos querían por entonces. Lo sacaron de la iglesia, lo llevaron por el camino del viacrucis hacia la estación del funicular, lo amarraron por fuera del vehículo, ya que no cabía, y entre una aglomeración nunca antes vista llegó a la Plaza de Bolívar, en donde se quedó sólo un día.

La violencia también fue el motivo para usar el último recurso después de negociaciones políticas fallidas, cuerpos mutilados y la guerra bipartidista que dejó el Bogotazo: creer en milagros. Fue el 10 de junio de 1952 cuando, por segunda vez en la historia, trasladaron al ícono del cerro capitalino a la ciudad.

La primera vez, el Señor también se molestó. El camino al santuario aún no había sido tapizado con piedras y adoquín. Varios deslizamientos impidieron la subida de quienes querían presenciar el viacrucis de la santa estatua. Ese año, 1916, al cielo de Bogotá se le había olvidado llover y la sequía de la tierra se tradujo en hambre y recesión.

Este año será la primera vez en la que un milagro no será el motivo para volver a convocar, al menos, a 50 hombres que carguen el pesado cuerpo del mártir. También será la primera vez que el ícono que fue capaz de desplazar a la Virgen morena de Montserrat –de la que hoy en día se desconoce su paradero, según el párroco de Monserrate José Falla- se ausente tanto tiempo de su casa. Durante una semana la Catedral Primada le prestará techo y suficientes feligreses para llenar diez veces la Plaza de Bolívar.

En esta ocasión el Señor de Monserrate será transportado por dentro del funicular, amarrado a unas tablas incrustadas en la cabina. Será cargado por el personal del lugar con un anda, tablero sostenido por dos varas paralelas. Aún está en consideración seguir nuevamente el camino del viacrucis con oraciones y cánticos, ya que el motivo principal se reduce al cierre en la vía natural mientras la Dirección de Prevención y Atención de Emergencias trabaja en 17 puntos críticos en el suelo y vertimiento de aguas en la zona.

No obstante, las 160 familias de los vendedores del camino –cifra de acuerdo a la Secretaría de Seguridad y Convivencia- estarán ese día pidiendo un milagro para que su única fuente de ingreso, los creyentes, no se les pierda de la vista en la ciclovía o en la Plaza de Bolívar, los lugares que el Distrito destinó para reducir el impacto económico de seis meses sin lugar de trabajo.

Aquél hombre de 40 años estará nuevamente meditando al lado de la sagrada imagen que representa una de las caídas de Jesús camino al monte Calvario. Tendrá las rodillas llenas de cicatrices, pero limpias y sanas. Sin embargo, no sabrá qué ofrecerle al Señor de Monserrate en el Centro de Bogotá, cuando la tradición lo tenía acostumbrado al dolor a cambio, según él, de una recompensa. Le tocará, como a miles de creyentes, escuchar al padre Falla cuando dice que “este año el sacrificio va a ser no hacer sacrificios”.

Publicado en El Espectador, marzo de 2009

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s